jueves 31 de diciembre de 2009

VIAJE POR MI TIERRA. ANA MARÍA MANCEDA

VIAJE POR MI TIERRA.

Viajo…Voy...regreso cuando el río me llueve
y mi reloj de arena se detiene para dejar caer
sin tiempo, oro polvoriento del universo.

¿Hacia el norte olvidado de mi tierra?
¿Hacia el sur de la ignominia?
Viajo, vuelvo por este pedazo de planeta
desgajado. Recorro suspiros verdes de siembra
y ensueños de industria que fue.

Debajo de mi viaje, siento, con los pies desnudos
de esperanzas, que me va sosteniendo la riqueza
de este suelo.
Me electrizan los fósiles y la historia hurga mi cuerpo,
hasta el cerebro.
Me abanican los bosques, me sombrean
los sierras y la pampa provoca mi vuelo.

Quieta…quieta arena del cosmos.
Quieta, detente. Mira por un rato a los humanos
allí en la selva, la pampa, las sierras, la cordillera,
las ciudades. Allí, allá¡ No!¡ Tanta inequidad, olvido,
brutalidad, silencios! ¡ No!

Tengo la luna, el sol y las constelaciones
de mi hemisferio.
Veo los desiertos que avanzan
y nacer asombrosa una flor blanca
olorosa de vida en un cactus solitario e enhiesto.
Tengo el perfume de los tilos, las alas de los pájaros,
los cerezos en flor, los ñires, las lengas, los raulí helados
en la nieve apenas suspendida
y los naranjos calientes de los cerros.

Amado pedazo de planeta desgajado
viajo con una nota, sonrisa imperceptible
viajo con los recuerdo, los pies ligeros
las lágrimas perezosas.
Quiero tocar las estrellas en la pleamar
y adormecerme sumisa en la bajamar.
Hay palabras, ricas, tramposas, ilusionadas
que siembran mi boca en este largo, loco viaje.
Una esperanza impulsa mi cuerpo y me siento guiada
por la brújula besada por los vientos.

Viajo. Voy, regreso cuando el río me llueve
y mi reloj de arena se detiene para dejar caer
sin tiempo, oro polvoriento del universo.***

Con este poema participo en el segundo Concurso de Poesía de Heptagrama











jueves 3 de diciembre de 2009

VOCES EN MI ALMA.ANA MARÍA MANCEDA( EN ANT. EXTRAÑA PERTENENCIA) DUNKEN 2009.




Escucho las voces varoniles
trajinando por los ámbitos de la casa.
Una risa, una protesta, un silbido.
Desde mi cuarto, tendida, relajada,
me dejo acariciar por esa melodía
tan amada.
Se llenan los espacios y cada rincón
rebelde
cae sumiso ante la vigorosa euforia.
Se iluminan mis sueños, mi soledad,
mi rutina.
Siento aroma a carne asada,
choque de copas, halagos al vino.
Sube la intensidad de los sonidos
y los recuerdos caen como lluvia
desalmada.
Estoy sola
mi cuerpo se dobla en el vacío
como evitando que huyan las sagradas
voces
por esos caminos del olvido.********

miércoles 21 de octubre de 2009

EL VIAJE MÁS EXTRAORDINARIO. ANA MARÍA MANCEDA.




Hace miles…miles de años
comenzó el viaje más extraordinario
de la especie humana.
Descendían de antepasados conquistadores;
De los que conquistaron bajar del árbol
De los que conquistaron caminar erectos
De los que conquistaron tomar en sus manos
el mágico fuego que provenía del cielo.
Sumaron al alimento vegetal, la carne y
la médula de los huesos.
Sus cerebros más pensantes, abstractos
inventaron códigos para comunicarse
a través de sus lenguas inciertas.
Siempre juntos, gregarios, nómades.
Marcaron las huellas de sus incansables pies
en la lava aún caliente.
El sol ecuatorial se desplomaba recto,
El Sol y la evolución les regalaron una negra piel
para resistir las agobiantes jornadas.
Y se multiplicaron, inquietos, curiosos, exploradores.
Un instante, un momento y una tribu decidió seguir
su viaje y caminar….caminar…caminar…
Cruzaron valles, subieron colinas, navegaron mares
en cáscaras de nueces.
Atravesaron selvas, desiertos, ríos.
Sus brújulas eran los murmullos de la tierra
y las mágicas figuras de las estrellas que traviesas
juegan en la oscuridad del cosmos.
Emocionados, religiosos, místicos,
vieron cruzar bolas de fuego en el cielo y
esconderse la luna por la sombra rojiza
del planeta provocada por el Sol.

Y sus hijos y los hijos de sus hijos descubrieron
el hielo, las cavernas, la infinitud de las pampas.
Sus pieles y sus ojos mutaron, sabia naturaleza,
para resistir la atmósfera helada.
Sus familias se dispersaron como abanicos tornasolados.
Agradeciendo a sus dioses, pedían protección, maravillados.
Misterio, riesgo, extraordinario, magnífico viaje.



Luego de miles de años, cada rincón de este planeta azul
fue superpoblado por inteligencia y amores.
Y conocieron el poder de la medicina en las hierbas luego
en laboratorios.
La energía, blanca, negra, oro, trágica, luminosa, explosiva.
Y desataron las guerras.
Durante la milenaria travesía enterraron a sus muertos,
crearon música, poemas ,arquitectura, industria, ciencia.
Soñaron…y alcanzaron la Luna.
También aplicaron la intemperancia, la segregación,
la discriminación.
Retroceso, conquista de la ignorancia.

Aún sigue el misterioso viaje, quizás sea la última etapa,
Está llegando el fin en la veloz Nave Tierra,
sumergida entre el polvo de estrellas de la Vía Láctea
sumergida con otras mil millones de galaxias
en el sonido primigenio por las orillas del tiempo.
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domingo 27 de septiembre de 2009

“BUCEANDO EN EL INFINIT0”. POEMA SELLECCIONADO PARA ANTOLOGÍA. EDITORIAL DUNKEN. “EL RÍO DEMORADO” .BUENOS AIRES.2006


El excéntrico millonario lo raptó. El poeta encerrado jugaba a descubrir el sol
en la ostentosa pintura de las paredes de la cárcel, sus lágrimas brillaban con el reflejo. El cuaderno y una lapicera eran sus únicas posesiones, ni un libro, tremenda tortura.
En las páginas debía escribir todo lo que sabía del infinito.
Escribió sobre pájaros, sobre vientos¿ Hasta dónde llegaban sus sonidos?
¿El amor rozaba sus fronteras?¿ Existirían los arco iris en ese sin fin?
Se expandió con su conciencia y con el universo.
Escaló montañas virtuales para observar desde la mágica altura
la pequeñez real de la existencia.
Se sumergió en las entrañas de la tierra para viajar junto al magma
que se desplazaba sobre la superficie, buscando en cada partícula algún indicio del misterio. Solo descubrió las rocas que engendraban el planeta.
El sueño era bendecido cuando su mente agotada dejaba de pensar.
El tiempo dado para explicar lo abstracto llegaba a su fin.
Creyó estar cerca de terminar su obra cuando se compenetró en la violencia,
en el sufrimiento de las madres ante la pérdida de sus hijos,
ante la injusticia social que veía en el mundo, sufrió tanto que no pudo escribirlos.
El día del último encuentro llegó. El secuestrador entró en su celda, era repugnante, su abdomen promiscuo se adelantaba soberbio a su cuerpo.
Sus ojos eran dos huecos vacíos si no fuera que dispersaban algunos destellos inciertos. El poeta sabía de su muerte, se acercaba, estaba sentenciado.
Ante la pregunta si había llegado a la explicación del infinito respondió.
Sí, pero no tengo una sola respuesta, una está en la búsqueda que he vivido en estos días de encierro, la otra en su ignorancia, en su triste e infinita ignorancia.***


EL AELETEO DE LA MARIPOSA. ( La nostalgia desde el punto de vista del la Teoría del Caos) MENCIÓN DE HONOR CONCURSO INTERNACIONAL EDIT.NOVELARTE(CÓRDO

Barco de mariposas. Dalí

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Creí que estaba en reposo la nostalgia,
pero en algún lugar del universo
aleteó una mariposa.

Como un río viajando por su cauce,
la mente esculpida a cada instante
timonea emociones en la rutina.
El caos acecha transparente,
lo simple se vuelve complejo
lo equilibrado comienza el desorden ,
lo invisible se presenta inexorable.

Porque la nostalgia es perversa , parásita, seductora.
Omnipresente, se mezcla con el flujo de la sangre,
con el aire que inspiramos.
El bello paisaje se cubre de neblina,
la música escuchada proviene desde las sombras
y pinta las caras extrañas que deambulan por las calles.
entonces...
El poema es incipiente y el temido llanto asoma.

Creí que estaba en reposo la nostalgia,
pero en algún lugar del universo
aleteó una mariposa.

miércoles 23 de septiembre de 2009

“ QUERIDOS AMIGOS” CUENTO . AUTOR: ANA MARÍA MANCEDA.


“ QUERIDOS AMIGOS” CUENTO . AUTOR: ANA MARÍA MANCEDA.
EN ANTOLOGÍA JUNÍNPAÍS 2007






La tarde tibia y luminosa era una fiesta. Ya se sentía en el aire el típico olor a azahares y los gorriones aturdían desde la arboleda de la calle siete. Octubre en La Plata, Anouk iba hacia el encuentro de Michael, estos nombres la divertían, había sido una propuesta del profesor de la Alianza Francesa que cambiaran sus nombres por seudónimos franceses, ellos aceptaron. Michael estaba esperándola en el Café, sentado en una de las mesas de la vereda, con sus ojos verdes chispeantes de picardía, como asegurándole otro encuentro divertido. Se saludaron y la tarde estalló de primavera. Tenían que repasar lecturas y memorizar poesías; Sartre.. .Jacques Prévert. Las risas interrumpían los estudios como compitiendo con el bullicio que producían los gorriones. En un momento de extraño silencio la mesa se fue oscureciendo, toda la energía fluía en cámara lenta. Una sombra se interponía entre el sol del atardecer y la mesa repleta de libros, cafés, puchos y las juveniles siluetas. Levantaron la vista; altanera, inmensa, doña Teresa los miraba desde su altura de matrona adinerada, envuelto su gordo cuello con cadenas de oro. Una niña de unos doce años, de aspecto humilde, estaba a su lado, haciendo equilibrio con los paquetes de las compras de la doña. Saludos corteses, miradas huidizas y ahí partieron la matrona y su pequeña víctima. Ni bien se alejó la extraña pareja, la risa estalló entre los amigos, luego prosiguieron sus lecturas. Llegando a la Alianza reconocieron a lo lejos la figura alta y con tendencia a la obesidad de Amelie. La querían mucho, era una treintañera con mohines de adolescente, solidaria y buenaza. Amelie los esperaba ansiosa, necesitaba de ellos, eran su salvación, ese fin de semana organizaría un té en su departamento del cual sería invitado especial el hombre por el cual, según ella, estaba rechiflada. Alberto era maestro, morocho y ayudante de un cura en una villa de emergencia, su madre, doña Teresa, lo detestaba. Si ellos iban ayudarían a Amelie a distraer a su madre y aflojar tensiones. Por supuesto los amigos aceptaron, no sin gastarle bromas y pidiéndole la tarta de frutillas de la cual Amelie era especialista.
Llegaron cuando el sol jugaba a esconderse tras la fronda de los tilos. No quisieron esperar el ascensor, subieron los dos pisos tomados de la mano, entre saltos y comentarios risueños. En un momento Anouk sintió como que algo la afligía, giró la cabeza hacia atrás y le pareció percibir que una sombra grotesca iba hundiendo los escalones por ellos pisados, fue un segundo, la angustia desapareció al llegar al elegante departamento. Al sonar el timbre abrió la puerta la chiquilla-víctima. Los jóvenes amigos miraron con ternura a la patética presencia vestida con delantal y cofia de puntillas, entraron a la sala donde se serviría el té. Como siempre estaban tentados por la risa, pero debieron admitir en su fuero íntimo que el departamento estaba decorado con muy buen gusto, donde se mezclaban objetos antiguos y modernos de alto valor. Se sentaron e inmediatamente entró doña Teresa, elegante, dominante, en su mano portaba una campanilla de plata, sus dedos estaban adornados con anillos de oro, uno de los cuales lucía un zafiro cuyo brillo azulado parecía querer hipnotizarlos. Al sentarse hizo sonar la campanilla, como aparecida de la nada llegó la chiquilla con masas y confites. Al rato arribó Alberto y Amelie radiante salió a recibirlo. Su atuendo escapaba del buen gusto dado el tipo de invitados y la hora de la reunión, el vestido de lamé resaltaba su gruesa figura, pero su cara parecía competir con el brillo de la tela, irradiando una luz que solo provoca el amor.
Alberto, de manera apasionada, comentaba los problemas sociales de la villa. Anouk pensaba que a pesar de las ricas tortas, la suave melodía, la elegancia del lugar y algunas risas de compromiso, era un sufrimiento estar en esa jaula de oro de atmósfera surrealista. Con Michael aceptaron una copa de Jeréz, milagrosa bebida que aflojó un poco la tensión que fluía en el lugar. De pronto, Alberto, siempre espiado, despreciado, por la mirada atenta de doña Teresa, comenta que pidió una licencia de seis meses en el colegio para acompañar al Padre en un trabajo social en el Noroeste. Pobre Amelie, se apagó, se marchitó y su madre se iluminó. La fiesta no daba para más, Alberto se despidió, con un dejo de dignidad Amelie lo acompañó hasta el ascensor, cuando regresó parecía destruida. Los amigos aprovechaban para retirarse pero su compañera les pidió que se quedaran un rato más_ Les traigo los poemas de Prévert, ya vuelvo.
Otra copa de Jeréz y la charla se hizo amena; películas, actores, pinturas. El tiempo pasó, Amelie no regresaba. La niña fue enviada a buscar a la señorita, sus compañeros ya se retirarían. Un chillido de terror invadió la casa, corrieron hacia el interior, la chiquilla estaba al lado del ventanal que daba por medio de un balcón hacia la calle, se fueron acercando. Anouk, asustada, se aferraba al brazo de su amigo. La doña, que había llegado primera al balcón, se balanceaba como una masa sin sentido. De una de las ramas más gruesas de un añoso Tilo, pendía el cuerpo ahorcado de la desgraciada Amelie. Una atmósfera de irrealidad rodeaba a la escena, lo único que escapaba de la tragedia eran las frondas de los árboles que se tocaban por el susurro de la brisa, dejando pasar las luces de neón que iluminaban la silueta inerte de Amelie.
Pasaron los años, otra juventud, otras sombras recorren la calle siete, pero siempre en cada primavera resurge el canto de los gorriones que habitan su arboleda, como festejando juveniles risas y los sonidos fantasmales de poéticas voces que recitan poemas de Prévert :
“... Y después dormirnos, despertarnos, padecer, envejecer.
Dormirnos de nuevo. Soñar con la muerte. Despertarnos, sonreir y reir
y rejuvenecer...”*********************

lunes 27 de julio de 2009



ESTA ANTOLOGÍA FUE PRESENTADA EN LA FERIA REGIONAL DEL LIBRO DE SAN MARTÍN DE LOS ANDES EN EL MES DE JUNIO 2009. PARTICIPAMOS TODOS LOS INTEGRANTES DEL TALLER DE GRACIELA VAZQUEZ MOURE DE SAN MARTÍN DE LOS ANDES CON CUENTOS Y POESÍAS.